El Museo de Arte Abandonado quiso testar la acogida de esta idea recolectora de arte marginal. Para ello preparó una muestra en El Sauzal, con una treintena de piezas de la colección y los textos con los comentarios críticos a cada una de ellas.
La información de retorno resultó tan gratificante y reveladora, que aposentó definitivamente la idea de llevar adelante el modesto museo en Los Realejos.