Aprendemos por imitación en un eterno ensayo acierto/error. Acaso no abandonamos nunca la copia, pues cualquier alternativa habrá sido ya experimentada. Seguiremos errando y acertando en un encadenado hasta el fin. Pero existe un territorio, un espacio, un instante, que decidimos ESO y experimentamos un combinado de sensaciones: vértigo, sorpresa, placer, dudas, satisfacción, plenitud… Acaso sea una sensación muy próxima a la felicidad. Hemos roto el cordón, tomamos la tangente y nos sentimos únicos, únicas. Nos apartamos por un instante del modelo, de la costumbre de copiar. Entoncessss… Ya no queremos vivir nunca más en el edén.