Al vaciar la casa

Solemos lanzar un montón de papeles a la basura cuando sabemos que nunca más volveremos a esa casa. Carpetas enteras. En mi caso ha sucedido con las dos casas de mis padres. Tiramos fotos, kilos de fotos, y papeles, kilos de papeles.
Estado alterado de conciencia

Cuando vi el tamaño de la obra y la fuerza de las pinceladas, no daba crédito. La composición me parece también más que interesante. Pudiera ser una parranda, pero no sé por qué, no la hago hecha aquí. O igual sí…
Barco amarrado

Llevo media hora forzando mi memoria, buscando listados de pintura catalana, pero no hay manera humana de acordarme del pintor. Cómo es de caprichosa la memoria a partir de cierta edad… Prometo citarlo si tiene a bien aparecer cuando le plazca.
Pintura muy rara

Parafraseando al pintor Ángel Padrón, uno de mis artistas contemporáneos preferidos en el panorama pictórico universal, titulo así este óleo sobre lienzo, de 55 x 70 cm. y firma ilegible datado, pienso, en 1979.
Y lo importante, está detrás

Cada día que pasa soy un poco más consciente de la fuerza que cobra la misión del Museo de Arte Abandonado. No sé cómo ha llegado la existencia del museo al Davis Museum de Barcelona, y éste ha decidido “abandonar” una obra y donarla a la colección de arte abandonado.
Tener un idilio

Oí la frase por la radio y sonreí. Hacía millones de años que no escuchaba la palabra “idilio”. Viene del griego, y su significado original era “poema breve”. Parece que un idilio está condenado a la brevedad, no sabe de eternidades.
De Haití

Haití vive inmerso en una sucesión de gobiernos que gobiernan para unos pocos y su población sobrevive en la más extrema pobreza. Sin embargo, siguen aflorando artistas con voz propia.
Picaresca en Saint-Tropez

¡Caramba con el artista! Me encantan estas anécdotas que amplifican el contenido antropológico del museo de arte abandonado.
Barcas con pescadores (de recuerdos)

Acrílico sobre tela, 45 x 55 cm. Firmado L. Acosta ’92. Pintura ingenua que no debe leerse técnicamente; es más la intención, el acontecimiento lo que importa.
El extraño caso de una doble firma

La primera sensación es la de observar dos partes muy diferenciadas; dos mitades. Mitad superior, de pinceladas cortas, violentas y agitadas; y mitad inferior, de pincel más reposado y trazos más largos y dubitativos.