Ir a por setas

Alguien la arrojó a la basura y alguien la recogió de modo que acabara en mis manos. Me llamó la atención que esas setas fuesen recogidas del suelo también, y también en un lugar donde se suele dar esta no tan rara especie de arte, el abandonado.
Sergio y la casa de su madre

No resulta tarea fácil seleccionar los cuadros que vas a salvar del contenedor. Ninguna casa de subastas aceptará las rechazadas, y la única alternativa sería llevarlas a un rastro. Entre las que reservo, existen abstracciones geométricas, piezas coloristas gestuales, esbozos de retratos y escenas figurativas que apenas se intuyen.
Emoción, pura emoción

Francesc Torres documentó el afortunado hallazgo. Al ver el relato en su muro, no pude contener la emoción. Me desbordé. La vida nos habla.
El cuadro de Francesc

Lo que se dice en la tela es una verdad absoluta que entronca con el shamanismo curativo implícito en el arte paleolítico prehistórico y también el que todavía sobrevive en nuestros días en las altiplanicies de Borneo o en algunos reductos del Amazonas.
La Postal

Hace dos años que recogí esta pintura en Igueste de Candelaria de manos de un buscador local. Eran las 9 de la mañana y me dijo que la próxima vez no viniera yo tan temprano.
Pintar a cambio de plato y vino

La misma persona que me da los cuadros, me cuenta la historia. Trabaja de enmarcador y conoció al autor, pero sólo recuerda su apellido. Campillo, era. “Iba mucho a los guachinches, comía y bebía a cambio de una obra. Mucho, iba, mucho. No era el único”.
Paisaje abigarrado

Me imagino al autor o la autora; una de esas personas que nunca tienen suficiente, que viven con ese punto de perpetua insatisfacción. Pero todo tiene que acabar; todo tiene un límite y un punto y final.
Fuerteventura

“Con afecto y agradecimiento. Asunción. 02.08.2007”. Acuarela sobre papel. 16 x 23 cm. El propio hijo certifica que se trata de una obra de su madre, perteneciente a una serie de trabajos a partir de una breve estancia en aquella isla con una amiga.
Ese extraño sol

No quiere Paola decirme de dónde viene esta tela hecha polvo, de tiempo, a la que se le desprende la pintura con sólo mirarla. Esta mujer es capaz de haberla sacado de cualquier casa con dos plantas, de esas que tienen el garaje abajo, en un despiste de la propiedad que se dejó la puerta abierta mientras subían las bolsas de la compra a la vivienda en la planta superior.
La pareja

La obra lleva inscrito a bolígrafo sobre el bastidor, J. Schaap en letras de plantilla, traduciendo así la diminuta firma del artista (o la artista) que se halla en la parte inferior del camino, poco legible ya. Calculo que la obra será de los años ’60.