«Nada»

A veces, el museo de arte abandonado me recuerda un lugar así, entre el texto de “Nada” y la obra que les traigo hoy, recogida de la basura; un acrílico sobre lienzo de 22 x 27 cm.
Mencey Bentor

Las cosas suceden. Tienes que hacer por estar en la onda de los sucesos. Hay tantas ondas invisibles batiendo el aire… Tantos temas. Tantas vidas…
Souvenir, souvenir

El devenir del mundo está convirtiendo al propio mundo en un patio de recreo donde los ricos obtienen su anhelado souvenir; sean jóvenes impúberes o bolitas de plástico con nieve artificial en su interior que cae sobre un paisaje cualquiera cuando se agita.
La subasta. Último día

Este es un ejemplo en vivo del mercado del arte, un ejemplo tangencial porque incluso está fuera de los circuitos establecidos, pero ejemplo. Estoy emocionado. Ya tengo incluso el sobre por si la obra ha de viajar por correo… Anímense.
Hans Castorp

Hoy ha sido un día de esos en los que a uno le da por llegar antes. De esos en los que deseas envolverte en la nada absoluta para disfrutar de ella con los cinco sentidos.
Antropotaxidermia y Mamá

A mi madre le queda poco tiempo ya entre los seres vivos. El año próximo se convertirá en nonagenaria, y todavía es autónoma. Desde siempre ha vivido entre dos mundos, el real y el que ella se inventa a cada minuto.
Dos acuarelas, una intención

Llegaron la semana pasada al museo. Acaso, sólo exista una única manera de pintar. Nace incluso antes de agarrar los pinceles; se gesta cuando incubamos la intención. Todo lo demás son los distintos tipos de liturgia.
ATENCIÓN: Subasta

Mi hermano me ha dado permiso para subastar una pintura suya. “Patio particular. Mayo ‘96”. Acrílico sobre madera. 40 x 30 cm. Mi hermano pinta para su casa, ya no expone, ya dejó todo contacto con ese mundo tras ganar un premio.
«El arte de los niños»

“Siempre ocurre lo mismo. Primero el niño es artista, luego se hace artista. Después de pintar o esculpir lo que sabía, pinta o esculpe lo que ve. Ya no hay en su obra milagro, sólo hay oficio”.
Contador a cero

Con innumerables temas, una vez concluidos los echo a la papelera para desocupar espacio en mi tumultuosa memoria. Ocurre con los documentales de naturaleza de Pedro Felipe Acosta, a los que desde hace unos siete años les construimos los textos al alimón.