Can buy on / Cambullón

El grupo teatral Cambullón, integrado en su mayor parte por cambulloneros y vendedores ambulantes, nació por la necesidad de dar voz a la cotidianidad de colectivos muy vitales, ejemplo de la vida en esa dura isla en época de posguerra.
Ludios

Parece sencillo, eso de tachar, pero no. Primero tuvo que suceder la originaria gravidez. Años más tarde, la sobrevenida natividad del hallazgo en otra isla. Después, la cuarentena preceptiva de tres días.
El síndrome Berlusconi, y el arte

Igual sí, que el Museo de Arte Abandonado lo padezca; aunque desearía que tuviera otro sesgo distintivo; patológico también, si quieren, pero no patético. Lean la historia que sigue, y opinen.
El Museo de Arte Abandonado, de paseo por la isla

Anoche fue en el Liceo Taoro, de La Orotava. Una noche mágica. Acabadas las proyecciones nadie se levantaba de su silla. Y empezaron a llover las preguntas, los comentarios, las experiencias del propio público con el arte abandonado.
Millares, dos bodegones y una tropelía.

Las que presento las rescató de un contenedor el artista Alexander Carballo, en el Puerto de la Cruz. Sesenta y nueve añitos tienen esas flores. Del autor, o autora, nada se sabe.
«Ensayo para la conservación de un calorcito antiguo»

Así se titula la primera obra que aparece acompañando a este texto. El artista es Pedro Lezcano Jaén, cuyo estudio tuve el placer de visitar ayer en mi viaje a Las Palmas.
El mercado del arte, y juzgados

Si te mueves mucho en el mundo del arte, algunos senderos te llevarán al cenagoso territorio del mercado… Entonces, tarde o temprano acabarás visitando algún Juzgado.
Figurín I, II, III

Alguien, en sus ratos de ocio en la isla, buscó diseños de vestidos que le gustasen para pintarlos. Su búsqueda se detuvo en el Art Decó. Pensó que la purpurina acababa de dar a sus criaturas algo que a Erté le hubiera gustado mucho.
Friedrich Schiller

Que me sigue asombrando encontrar en la basura obras así. Un óleo sobre lienzo de 40 x 34 cm. y firma ilegible. Según Germán, por el tipo de tela, las tachuelas y el bastidor, el cuadro es de finales del Siglo XIX.
«Mi planta de naranja lima»

La obra que acompaña este pasaje llegó a la colección hace unos quince días. La consiguió un promotor inmobiliario, junto con otras diez, en una vivienda que abandonaban los propietarios y no querían llevarse las pinturas de la mujer.