De Septiembre, en Valencia

Pareciera que el horizonte tuviera algo que decir, incluso el sol en su naciente, pero no. Es el camino el asunto. Su dirección no apunta hacia el sol; sabe que pronto quedará frente a él, pero será el astro quien se cruce con el sendero.
Vivir es complicado, dormir también

Traigo a estas horas intempestivas una pieza a medio camino entre la artesanía y el arte. Se trata de un pirograbado policromado de la primera mitad del siglo pasado, que procede de la escuela bretona.
Marina de Bélgica

Óleo sobre lienzo. 49 x 59 cm. Firmado R. Schepero. Circa 1950. Parece un canal navegable de los Países Bajos. Ni rastro por las redes de la autoría. Es una marina notable. Pinceladas cortas muy empastadas y en horizontal, consiguen ese aire impresionista.
Un retrato y dos lugares

Llevo varios intentos de búsqueda en la red para dar con el nombre de ese o esa artista. Sin resultados. Gautheron aparece como una bodega de vinos francesa; es a lo más que he llegado.
Ir a por setas

Alguien la arrojó a la basura y alguien la recogió de modo que acabara en mis manos. Me llamó la atención que esas setas fuesen recogidas del suelo también, y también en un lugar donde se suele dar esta no tan rara especie de arte, el abandonado.
Sergio y la casa de su madre

No resulta tarea fácil seleccionar los cuadros que vas a salvar del contenedor. Ninguna casa de subastas aceptará las rechazadas, y la única alternativa sería llevarlas a un rastro. Entre las que reservo, existen abstracciones geométricas, piezas coloristas gestuales, esbozos de retratos y escenas figurativas que apenas se intuyen.
Emoción, pura emoción

Francesc Torres documentó el afortunado hallazgo. Al ver el relato en su muro, no pude contener la emoción. Me desbordé. La vida nos habla.
El cuadro de Francesc

Lo que se dice en la tela es una verdad absoluta que entronca con el shamanismo curativo implícito en el arte paleolítico prehistórico y también el que todavía sobrevive en nuestros días en las altiplanicies de Borneo o en algunos reductos del Amazonas.
La Postal

Hace dos años que recogí esta pintura en Igueste de Candelaria de manos de un buscador local. Eran las 9 de la mañana y me dijo que la próxima vez no viniera yo tan temprano.
Pintar a cambio de plato y vino

La misma persona que me da los cuadros, me cuenta la historia. Trabaja de enmarcador y conoció al autor, pero sólo recuerda su apellido. Campillo, era. “Iba mucho a los guachinches, comía y bebía a cambio de una obra. Mucho, iba, mucho. No era el único”.